El verdadero amor de un hermano.
Emma Glizette Caballero
La falta de amor genera maldad y falta de perdón.
Celebrando festividad pero no hay evidencia de perdón para la libertad.
Esa que suelta todo resentimiento y ocasiona caminos de bondad.
El amor que germina los frutos del espíritu en aquel que no solo habla de restauración sino que la vive.
Caín no fue guarda de su hermano!
Le molestó que Dios le preguntara por él.
¿Acaso soy guarda de mi hermano?
Génesis 4:9
No vio la ofrenda con agrado sino con celo. Evidencio no amar a su hermano.
Fue una acción fuerte e inesperada.
Dio fruto de un corazón contaminado.
Dolorosamente marcado por el pecado de una raíz que son los celos.
Sin embargo hacen falta los Abel, esos que son humildes de corazón! Que celebren a su hermano y que bendicen a Dios honrándolo con una ofrenda pura de corazón. Sin mirar lo que otro llevará.
Necesitamos rodearnos de gente que sabe bendecir a sus hermanos!
Aquel que ha caminado entre los celos, la contienda, la competencia y ha sido desleal. NO podemos pasarle la mano. Ni caminar con ellos. Porque son
personas que te han dicho te amo y a tus espaldas te hacen trizas.
Personas que hasta portan una palabra, dones y un supuesto amor.
Pero su intención es otra totalmente.
Pasa el tiempo y a pesar de que siguen en Cristo su fruto no es a consono con lo que dicen.
Son los Caín que de algún modo van en contra de un hermano, de un llamado o ministerio. Por razones ocultas o expuestas en competencia.
Porque piensan solo en si mismos. No se desprenden en pro de su hermano.
Nos tenemos que que cuidar de ellos!
Porque hasta dicen: perdone y no han perdonado.
Dicen olvide y no han olvidado.
Son los que a tu espalda cargan espada contra ti.
Tristemente esa espada está en su lengua con veneno de aspid. Ay Santo!
Fuerte lo que Dios hoy me ha mostrado!
Y lamentablemente esto ocurre dentro del pueblo de Dios.
Personas que si no eres como ellos quieren o esperan, te cortan de su vida.
Y te cortan como cortando tu cabeza.
Porque para ellos eres Caín sin entender que los Caín son ellos!
Hermanos en la fe, contaminados en su corazón por rencor. Cargando una y otra vez la misma actitud de hacer daño con un: - ¡mira y viste lo que hizo fulana!
O
¡Te diste cuenta de que fulana esto y lo otro!
Viven señalando, murmurando, descalifican, reprochan y no aman.
Todo lo que hacen es mirando a otro o buscando ser ellos los únicos. No hay hermandad de fe. No hay perdón.
Y esto ocurre entre hermanos de sangre y hermanos de fe!
Dicen que aman a Cristo y a su prójimo y lamentablemente su corazón siente el mismo coraje de no haber logrado que esa persona sea como ellos entienden.
Y viven a la defensiva, se ofenden por todo e incluso todo se lo toman personal.
Viven en prejuicio y llevan a otros a su mover de señalar y hacer acepción.
Entonces:
¿Dónde están los Abel?
Los que llevan esa ofrenda grata que es colocada con un amor a Dios y un perdón a otros.
Los que no buscan competir ni herir.
Se ocupan de su propia ofrenda y no de la que otro lleva.
¿Dónde están los Abel? Esos que viven centrados en SU ofrenda. Y por ello no lastiman ni minan la viña de otro.
Por tanto, si traes tu ofrenda al altar, y allí te acuerdas de que tu hermano tiene algo contra ti,deja allí tu ofrenda delante del altar, y anda, reconcíliate primero con tu hermano, y entonces ven y presenta tu ofrenda.
Mateo 5:23-24
Benditos y honrados sean los que se despojan de recuerdos, rencores, reproches, resentimientos, rencillas, celos, competencias y contiendas para abrazar, amar, apoyar, celebrar y perdonar !!
No como Caín que era del maligno, y mató a su hermano. ¿Y por qué causa lo mató? Porque sus obras eran malas, y las de su hermano justas. 1 Juan 3:16
Que en tu casa haya ofrenda de amor.
Que en tu casa haya ofrendas de paz.
Que en tu casa haya UN JUSTO!!
No eres guarda de tu hermano. Tampoco seas juez. Mucho menos verdugo.
No somos guardianes de nadie. Pero SI llamados a amarnos. Y en ese amor nos animamos, cuidamos y apoyamos a nuestros hermanos.
En esto se manifiestan los hijos de Dios, y los hijos del diablo: todo aquel que no hace justicia, y que no ama a su hermano, no es de Dios.
Porque este es el mensaje que habéis oído desde el principio: Que nos amemos unos a otros. No como Caín, que era del maligno y mató a su hermano. ¿Y por qué causa le mató? Porque sus obras eran malas, y las de su hermano justas. Hermanos míos, no os extrañéis si el mundo os aborrece.
1Juan 10-13
En medio del amor frío de muchos; manifestemos que somos hijos de Dios. Amemos de corazón quitando de nosotros lo que no refleja su amor!
Pastora Emma Glizette Caballero
Mujeres con cuello de V
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